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Top 10 Corum da cátedra de sofisticación y funcionalidad En Big Discount

A016_02673_LDEl 2015 es un año realmente especial para Corum, cumple 60 años de creaciones relojeras excepcionales, y qué mejor manera de celebrar que rindiendo homenaje a sus principios fundacionales.

La capacidad que tiene la Manufactura de La Chaux-de-Fonds de reinventarse y de unir belleza y funcionalidad queda nuevamente demostrada con la pieza que les presentamos en esta ocasión: el Admiral’s Cup Legend 42 Flying Tourbillon.

El tourbillon es un mecanismo creado en el siglo XIX con el fin de mejorar la precisión de los relojes ante los efectos de uno de los enemigos de la relojería: la gravedad. El tourbillon representa y simboliza el ingenio suizo y es considerada la complicación relojera más prestigiosa, de tal forma que los guardatiempos que lo incorporan ocupan un lugar muy especial.

El Admiral’s Cup Legend 42 Flying Tourbillon fue concebido por Relojes Corum Argentina Réplica como un desafío al sentido común convencional, les explicó por qué.

Resulta que la jaula del tourbillon ha sido montada sobre rodamientos de bolas de cerámica sobredimensionados, dando al conjunto una gran solidez. El puente y la platina del movimiento son de acero inoxidable y no de cobre, que es el material más usual pero menos rígido. El acero, gracias a su rigidez y solidez ha hecho posible un impresionante efecto visual ofrecido por el tourbillon el cual parece flotar por encima del movimiento a la velocidad de un giro por minuto.

Los extremos de la platina y del puente se encuentran ubicado a las 4 y a las 8 horas, a cada extremo del movimiento, el tourbillon parece suspendido en el vacío aunque en realidad está ligado al movimiento por dos finos brazos de acero, interdependiente de su jaula.

Por su parte, la platina luce un fino grabado visible a través de la carátula de zafiro ahumado, que ostenta con orgullo el logo de Relojes Corum Para Dama Réplica galvanizado en oro rojo a las 9 horas. El mismo logo corona el panel de la fecha retrógrada en forma de abanico. Centrado sobre el mecanismo de caracol (que controla la función retrógrafa), la aguja de la fecha salta de un día a otro, con un vivo movimiento. Una vez llegado al 31, la aguja vuelve al día 1 dando comienzo a un nuevo mes.

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El mecanismo tiene una gran visibilidad desde el dorso del reloj, a través de un fondo en cristal zafiro. El tradicional rotor grande puede obstaculizar la observación del tourbillon, el calibre CO 016 está dotado de un microrotor ofrece un coeficiente de carga de 2 horas sobre 1 de uso, con una autonomía a plena carga de 72 horas, lo que constituye una gran hazaña técnica, el microrotor alimenta tanto al movimiento como a la rotación de la jaula del tourbillon.

La grandeza técnica del Admiral’s Cup Legend 42 Flying Tourbillon se funde con la extraordinaria belleza, que le dan los pequeños detalles como los tornillos reguladores de la espiral (que optimizan el reparto de pesos) o las agujas especiales de las horas y los minutos… una verdadera cátedra de sofisticación y funcionalidad, la representan las agujas en oro rojo que anuncian las horas con máxima elegancia contrastando con una carátula de zafiro gris ahumado.

Y, en efecto, desde su mismo nacimiento, la firma suiza se situó en la vanguardia de la industria relojera con la creación de modelos que sorprendían tanto por su estética a menudo extremada como por las soluciones técnicas que planteaban. Así, en 1958, sólo dos años después de lanzar su primera colección, Corum ya presentaba modelos como el Chapeau Chinois, inspirado en el clásico sombrero cónico de los campesinos chinos, o el Golden Tube, dotado de una caja tubular y un movimiento lineal (verdadera proeza técnica en ese momento). Este modelo es el precedente del célebre Golden Bridge, que la firma lanzaría en 1980.En 1960, Corum inauguró su relación con el mundo de la vela con la creación del modelo Admiral’s Cup, dedicado a la competición homónima organizada por el Royal Ocean Racing Club, que se celebró cada dos años entre 1957 y 1999. Esta primera versión contaba con una caja cuadrada -fue, de hecho, uno de los primeros relojes herméticos con esta forma- y una imagen muy alejada de la que, años después, convertiría el Admiral’s Cup en el buque insignia de Corum.

Y aquí me voy a detener un poco, ya que la carátula con sus horas y sus 12 gallardetes náuticos encarna a la perfección la historia de la emblemática colección Admiral’s Cup, mientras que los banderines que hacen la función de índices horarios rememoran con discreción toda su herencia náutica.

Mención aparte merece el bisel dodecagonal de la caja en oro rojo que parece enmarcar los 12 gallardetes náuticos. La caja tiene dimensiones ideales: 42 mm de diámetro y solo 13 mm de grosor. Por si fuera poco ofrece una hermeticidad de hasta 50 metros.

Extraordinaria manera de celebrar seis décadas de alta relojería.

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